Aquellos que tienen el privilegio de conocerme desde hace tiempo —a mí y a mi modestia enfermiza—, sabrán que uno de mis clásicos favoritos de la Serie B de los años 50 es “Creature from the Black Lagoon”, una aventura de ciencia-ficción y terror, concebida originariamente en 3D, que en España fue maltitulada como “La mujer y el monstruo”. Entre las muchas razones que han convertido a esta película de Jack Arnold en un referente de culto para mí, destacan dos, y son así de simples: su monstruo anfibio y su cartel (o carteles). No cabe duda de que, a lo largo de la Historia, el género fantástico nos ha regalado criaturas mucho más interesantes y ricas que este Hombre-Agalla tanto desde un punto de vista psicológico como antropológico, pero, no me pregunten por qué, su atractivo diseño —una especie de híbrido entre pez, rana, reptil y humano—, la potente estética que aporta al film y su poder icónico me fascinan.

Esto viene a cuento porque hace un rato me he enterado de la muerte de Ben Chapman, el actor que se metió en la escamosa y resbaladiza piel de la Bestia que atemorizaba a la Bella Julie Adams, pero sólo cuando pisaba tierra firme —en las escenas acuáticas era el buceador y ocasional cineasta Ricou Browning quien se encargaba de darle vida—. Si le echan un vistazo a la ficha de Chapman en la IMDB, comprobarán que la carrera en el cine de este veterano de la Guerra de Corea y ex bailarín tahitiano no fue ni larga ni próspera —cuatro intervenciones, y tres de ellas sin acreditar; el colmo de la fama—. Quitando su participación en una serie de televisión, donde no en vano hizo de The Gill Man, la Criatura de la Universal se convirtió en el papel de su vida en un sentido figurado, aunque sobre todo en el sentido más literal. Ni siquiera contaron con él para las dos secuelas.

Eso sí, la veneración que despierta aún en la actualidad la cinta le había permitido vivir de rentas, como mínimo sentimentalmente hablando: hasta hace bien poco, todavía se paseaba por convenciones, festivales y demás eventos frikis. Además, viendo su foto, algunos de ustedes incluso se preguntarán si realmente habría necesitado ese sofisticado disfraz para encarnar a la bestia. A modo de homenaje, les dejo con un par de enlaces de interés: The Reel Gillman, página dedicada a todo lo relacionado con Ben Chapman y la película; y Creature from The Black Lagoon Website, un auténtico altar repleto de abundante, exclusivo y jugoso material sobre esta saga. También pueden ver un reportaje-entrevista con Chapman, el sensacional(ista) tráiler original del largometraje, y varias escenas y montajes.
En las imágenes: Detalle del cartel, foto de rodaje y fotograma de “La mujer y el monstruo”© 1954 Universal International Pictures. Todos los derechos reservados. Fotografía de Ben Chapman © The Reel Gillman. Todos los derechos reservados.
Tus post siempre me parecen estupendos, Tònia; pero con éste, directamente, te has salido. Supongo que la pasión de fan ayuda.
¡Enhorabuena! Y descanse en paz la criatura (¡qué pedazo de contraste hacía con la chica, desde luego infinitamente más erótica que muchas largiluchas que pululan ahora por ahí).
Un saludo!
Le estaré eternamente agradecido a Chicho por haberme descbierto ésta y El increíble hombre menguante. Y tantas otras.
Qué monstruo más fantástico. Esa imagen pertenece a por derecho propio a la cultura popular.
Te acompaño en el sentimiento…
Manuel, pues sí, no deja de ser un papelito en una película donde ni siquiera se le veía la cara. Pero hay que tener en cuenta que en Estados Unidos la cinta es un clásico de culto, aunque en España no tuviera tanta repercusión, y, por extensión, también lo es todo lo relacionado con ella. De hecho, los yanquis consideran a la Criatura de la Laguna Negra su monstruo más autóctono, pero eso daría para otro post XD
Gracias, Miguel, se nota la pasión XD Julie Adams no es que fuera una actriz muy cárnica, pero mona era, sí. Si miráis su ficha en la IMDB, veréis que últimamente la hemos podido ver en muchas series famosas.
ramón, “El increíble hombre menguante” es otro de mis clásicos favoritos. Soy capaz de llorar cada vez que veo esa peli XD
Angus, amén!
Sitoxic, hombre, preferiría que me acompañara a unas tapas y una cervecita, más si las pagara usted, que por algo soy catalana, pero también se agradece XD
Descanse en PEZ
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Ésta sí que es una “frikada”, y de las gordas, compa Tònia, a qué negarlo. Eso sí, a mí lo que no deja de alucinarme una y otra vez es cómo algo tan poco trascendente, en todos los sentidos, como una peli así (y no le quiero quitar méritos, me supongo que es algo constatable objetivamente), pueda generar tal capacidad de atención (y culto). Eso de que este hombre haya estado, poco más o menos, que viviendo de su criatura del lago hasta el fin de sus días, me deja de piedra. O de cieno, más bien…
Un abrazo (y buen fin de semana…).