La misma amplitud y profundidad de miras que el cine ha demostrado a la hora de retratar a las mujeres, han sido trasladadas a los títulos de crédito que intentaban capturar la esencia femenina a través de sus efectos personales y objetos de uso común. Y es que cuando se trata de acercarnos al universo femenino, a lo más íntimo, auténtico y natural de su ser, el tándem nunca falla: tocador, vestuario y fogones son los escenarios habituales desde los que despega la película, y con ella, la vida diaria y todo el posible afán de realización de sus protagonistas. Así, empezando por el subapartado “ellas se emperifollan”, tenemos, por ejemplo, la presumida entrada de “Una rubia muy legal”, en la que Reese Witherspoon se convierte en un claro exponente de la “mentalidad rosa” llevada a extremos paroxísticos. En una línea muy similar se desenvolvía también Elisabeth Shue durante la marchosa avanzadilla del clásico juvenil ochentero “Aventuras en la gran ciudad”, que no rescato por sus valores artísticos, sino por el parentesco de su planteamiento. En cualquier caso, no se puede negar que el recurso de hacer arrancar la trama con tales preparativos y rutinas matutinas previos a la salida a la calle, a ese “enfrentarse a los acontecimientos que vendrán”, resulta de lo más efectivo en términos narrativos: La acción se despierta y se predispone al tiempo que lo hace su protagonista, ¡y ay de aquel que tenga un mal despertar!…

Tal vez el palo de tales astillas cosméticas se lo tengamos que atribuir, entre otras muestras posibles, a Stanley Kubrick y a su sensual a la par que sobria introducción de “Lolita”, donde un pie desnudo y una mano sosteniendo un pintauñas nos bastaban, censura mediante, para introducirnos en los delicados —en más de un sentido— terrenos de aquella historia servida por Vladimir Nabokov. Un precedente demasiado elegante incluso para unas hijas tan petardas. Claro que, de vez en cuando, también son ellos los que nos son presentados durante su laborioso proceso de acicalamiento personal, como ocurría con un recién levantado Will Ferrell en “Más extraño que la ficción”. Aquí el personaje, más que ser víctima de la tiranía de la moda y de su codiciosa vanidad, lo era de los numéricos designios de una escritora interpretada por Emma Thompson. Ingeniosos, vistosos y funcionales al mismo tiempo. Afortunadamente, estas manitas con las que les escribo, además de ayudarnos a cultivar nuestro físico, también nos sirven para trabajar… y con trabajar no me refiero únicamente a rayarle la Visa al marido: «Así bordaban ellas, así», en los títulos de crédito del exitoso drama de época “Pride & prejudice (Orgullo y prejuicio)”. ¡Que no nos falte nunca ese ajuar, en el nombre de Jane Austen!

Y hablando de obligaciones femeninas, tampoco debemos olvidarnos de nuestro segundo espacio natural, la cocina. Si en los aposentos nuestras ansias intelectuales reciben plena satisfacción gracias a una insana colección de potingas y a un armario ropero repleto de «nada que ponerme», aquí nos encontramos con nuestros segundos mejores aliados naturales: cazuelas y electrodomésticos. Pocos títulos de crédito han sabido recoger tan bien el imaginario de la fiebre electrodoméstica de los 50 y los 60 como los del remake “Las mujeres perfectas” (véanlos en el apartado “Feature titles”, que no los he encontrado sueltos) —el título de esta sátira habla por sí solo—, que a su vez rendían homenaje a los de la cinta original. Una auténtica delicia. También había algo de eso en la carta de presentación de la más reciente “La ganadora”, aunque en este último caso los quehaceres del ama de casa se mezclaran con ciertas ínfulas feministas impropias de una mujer hacendosa, entregada y humilde, vamos, una mujer «como tiene que ser». Otra maravilla del diseño vintage, esta vez realizada mediante dibujos y animaciones. Ni siquiera Pedro Almodóvar, presunto experto en los entresijos del universo femenino, nos ha librado del estereotipo: joyas, flores, pintalabios y desfile de trapitos en un oportuno papel cuché de inspiración retro para “Mujeres al borde de un ataque de nervios” y zapatos de letales tacones, que rima con cañones, para “Tacones lejanos”.
Viene de:
En las imágenes: Detalle de los títulos de crédito de “Lolita” © 1962 A.A. Productions Ltd., Anya, Seven Arts Productions y Transworld Pictures. Todos los derechos reservados. Detalle de los títulos de crédito de “Más extraño que la ficción” © 2006 Sony Pictures Releasing de España. Todos los derechos reservados. Detalle de los títulos de crédito de “Mujeres al borde de un ataque de nervios” © 1988 El Deseo S.A. y Laurenfilm. Todos los derechos reservados. Detalle de los títulos de crédito de “Las mujeres perfectas” © UIP. Todos los derechos reservados.
cierto, excelente serie de post ¡¡que continúen!!
Genial de nuevo, espero ansioso la siguiente entrega. Ahora que los nombras, no recuerdo bien como eran los créditos de Orgullo y Prejuicio.
Por cierto, ¿entrarían en este grupo los inolvidables créditos de Grease en los que los protas en forma de dibujos animados se maqueaban al levantarse para ir al instituto?
Saludos!!
Gracias y saludos a los tres
Roberfumi: Me acuerdo ligeramente de los de “Greese”. Es verdad que algo de eso había. ¿Sabes qué pasa? Que haber, hay muchos, y estaba centrándome en aquellos que me han sido fáciles de encontrar dentro de los que recordaba o que, dentro de lo disponible, reflejaban mejor el tema de los objetos. Pero gracias por comentármelo, porque ya los revisaré.
Por cierto, los de “Orgullo y prejuicio” los tienes enlazados donde pone “títulos de crédito” en el texto, por si quieres recordarlos.
Por cierto, Sanaisa, me había olvidado decirte que yo también guardo muchos recuerdos de “Aventuras en la gran ciudad”. Durante una época la pasaban cada dos por tres por la tele, y ya se hizo como de la familia ![]()
Títulos de crédito (III): La seguridad de los objetos (III): Coleccionistas versus individualistas, o “Hay un Freud en mi diván”…
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Soberbia serie, Tònia. Y me has regalado un descubrimiento: los de “Las mujeres perfectas” me parecen estupendos. ¡Y pedazo tema de David Arnold!
Un saludo!
A mí también me molan mucho. Todo ese imaginario del boom electrodoméstico y la robótica siempre me ha parecido muy curioso. Algo de eso había en “Mi tío”. Lástima que una película que podría haber sido una afilada sátira, luego se quede en una cosa muy blandita. Y aunque algo distintos y un poco más flojos, en la misma línea retro, los de “La ganadora” también me gustan.
Títulos de crédito (IV): Saul Bass, “El orfanato” y un parecido de rompe y rasga…
Podríamos tirarnos horas hablando de aquellos de títulos de crédito que se han inspirado en los vanguardistas diseños del maestro Saul Bass, reconociendo en el mejor de los casos su influencia a modo de homenaje o guiño; en el peor, tratando de ha…
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Me encanta esta serie de post que te estás currando, Que de recuerdo con la Elizabeth Sue!