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Viernes 30 Mayo 2008

Seguramente ustedes también se habrán enterado estos días de que el popular actor Patrick Swayze está respondiendo favorablemente al tratamiento contra el cáncer de páncreas que padece; una noticia esperanzadora que, en principio, una supone que tendría que ser recibida con especial alegría por sus seguidores. El problema es que la devoción de un fan por su ídolo puede cobrar expresiones tan entusiastas que, como los extremos que se tocan, en ocasiones más bien parecen poner de manifiesto cierto odio teñido del más retorcido de los resentimientos. Vean, si no, a qué me refiero. Y es que, aunque nadie lo diría, insistimos en que esta composición tan… er… desinhibida en concepto y formas se trata de un gesto de admiración y afecto hacia Swayze. Pues menos mal, porque a saber qué se habría hecho tatuar si se la tuviera jurada. Esperemos que la visión de este tributo picto-epidérmico no merme su recuperación.

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En cualquier caso, yo de ustedes iría recogiendo las retinas del suelo, porque esta muestra forma parte de una gloriosa colección sobre tatuajes con caras de famosos reales y personajes de ficción que han publicado en Entertainment Weekly, y ya habrá ocasión de que se les vuelvan a caer viendo alguna de las otras fotos. Porque una puede llegar a entender que un arrebato de mitomanía conjugado con una noche de borrachera dé lugar a creaciones como las que reproducen los rostros de Will Ferrell, Jack Black, Pee Wee Herman, Alan Alda, Napoleon Dynamite, David Spade o Christopher Walken. Pero hay cosas que no tienen justificación posible, como arrastrar de por vida la jeta de una Britney Spears capturada en uno de sus peores momentos —más que nada porque piensas “haberte esperado, que aún puede obsequiarnos con uno mucho peor, y tú aquí precipitándote ante los acontecimientos venideros”—, lucir en tu cuerpo a un Michael Moore de mirada picarona, o marcarse cual res con la cabeza del Hijísimo Maddox Jolie Pitt… El Horror. Esto ha de tener su origen en algún tipo de penitencia, porque no me lo explico. Eso sí, para divertido el de Chewbacca, no por el tatuaje en sí, que ya saben que Chewie es mi perdición, sino por lo identificado que debe de sentirse su portador con esta peluda criatura. Fíjense en el césped que me luce en el brazo y en cómo canta el rectángulo afeitado.

En la imagen: Algunos tatuajes con caras de famosos - Copyright © 2008 Entertainment Weekly. Todos los derechos reservados.

Martes 27 Mayo 2008

Como bien señalaba Crunch en los comentarios del anterior post sobre las películas, series de televisión y videojuegos que habían calcado las claves estéticas y argumentales de Indiana Jones, uno se pregunta hasta qué punto se les puede reprochar a este tipo de productos su naturaleza de fotocopias, sucedáneos baratos y vulgares refritos nacidos al rebufo del éxito de la saga original, cuando en realidad la tal saga en cuestión, a decir verdad, no sólo tenía bien poco de original, sino que ella misma es el resultado de un cóctel de influencias que en muchas ocasiones traspasan la categoría de homenaje y se acercan al más descarado arte del corta-pega-y-colorea-que-a-ver-si-cuela. Como reza el dicho, quien roba a un ladrón… Los propios Spielberg y Lucas han admitido, al menos por lo que se refiere a determinados aspectos de su obra, que durante su gestación llegaron a quemar los cabezales del vídeo revisando películas antiguas en busca de inspiración, convertidos ellos mismos en arqueológos a la caza de tesoros ocultos. Esto es como el efecto iceberg: imagínense lo que no admiten. Mientras que en las webs que enlazaba ayer se han dedicado a señalar con el dedo a los hijos copiones de Indy, en Cinematical, precisamente, se hacen eco de las raíces y fuentes de Indiana Jones, tanto de los créditos reconocidos por sus responsables como de otras probables referencias que manejaron, analizando de paso los elementos concretos que tomaron prestados de cada película. Yo, para que no se diga, les añado unos vídeos que así lo atestiguan.

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La desmitificación del icono empieza, irónicamente, por una de sus más emblemáticas señas de identidad. Y es que el característico atuendo (sombrero y cazadora de piel) que ha quedado indefectiblemente asociado al personaje, no deja de ser una apropiación, además sin grandes variaciones, como salta a la vista, del guardarropía que Charlton Heston ya lució por partida doble en 1954 en “El secreto de los incas” (vídeo) y en la aún más popular “Cuando ruge la marabunta”, en tanto que su complemento sado-maso, el látigo, y más concretamente su particular uso, lo heredaría de algunos seriales televisivos de los años 30 dentro del subgénero de capa y espada, como “Zorro rides again” (vídeo) y “La legión del Zorro” (vídeo). Las demandas de paternidad se multiplican si dejamos a un lado el look más superficial del héroe y nos detenemos a desgranar la cosecha de conceptos ajenos que acumula la saga dentro de la trayectoria del género. Así, mientras que algunas producciones de los 40 como, por ejemplo, “Perils of Nyoka” (vídeo), “Secret service in darkest Africa” y “La mujer tigre” (vídeo) se encuentran en la base de la tradición de las aventuras en la jungla, uno de los precedentes que más y de manera más obvia han marcado a Indiana Jones es el clásico de 1950 protagonizado por Stewart Granger y Deborah Kerr “Las minas del Rey Salomón” (vídeo). Curiosamente, ayer comentábamos que una adaptación posterior de esta novela de H. Rider Haggard era uno de los calcos más descarados de las aventuras del popular arqueólogo; ya tenemos la paradoja del pez que se muerde la cola.

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Algo similar ocurre en el caso de otros largometrajes señeros como “El tigre de Snapur” (vídeo) y “La tumba india” (vídeo), de Fritz Lang, o “El tesoro de Sierra Madre” (vídeo), de John Huston, de los que Lucas y Spielberg se sirvieron en bandeja muchos de los ingredientes y rasgos que conforman la dinámica argumental, el universo paisajístico y el estilo narrativo de su franquicia, adjudicándole además a “Only angels have wings” (vídeo), una cinta que Howard Hawks dirigió en 1939 y que tenía a Cary Grant como principal intérprete, el papel de primer borrador o germen de Indiana. Por otro lado, la influencia que ejercieron títulos como la épica “Gunda Din” (vídeo) o el western de John Ford “La diligencia” (vídeos) va mucho más lejos todavía, convirtiéndose en piezas clave para la construcción de determinadas secuencias. Por supuesto, la última entrega tampoco se libra de los homenajes ni del saqueo de ideas. Ahí tenemos, sin necesidad de rebuscar demasiado, a un Shia LaBeouf convertido en un remedo del motorizado Marlon Brando de “¡Salvaje!” (vídeo) o el uso que se hace de la arena en cierta escena, directamente sacada de “Tierra de faraones”, también de Hawks (vídeo). De hecho, sospecho que la lista que recogen en Cinematical aún se queda corta. Sea como fuere, la realidad siempre termina superando a la ficción, y, entre los progenitores intelectuales del Doctor Jones, tampoco hay que olvidar al arqueólogo nazi Otto Rahn, cuya pintoresca historia real inspiró al héroe interpretado por Harrison Ford.

En las imágenes: Fotograma de “El secreto de los incas” © 1954 Paramount Pictures, National Broadcasting Company y Darker Images Video. Todos los derechos reservados. Imagen de “Las minas del Rey Salomón” © 1950 Metro-Goldwyn-Mayer y Loew’s Incorporated. Todos los derechos reservados. Fotograma de “El tesoro de Sierra Madre” © 1948 Warner Bros. Pictures. Todos los derechos reservados.

Lunes 26 Mayo 2008

Aprovechando el estreno mundial de “Indiana Jones y el Reino de la Calavera de Cristal”, algunas webs han coincidido en publicar una recopilación de aquellas películas, series de televisión y videojuegos que, tras el éxito arrollador que experimentó la saga en los 80, se dedicaron a copiar, a lo largo de esos mismos años y durante las décadas siguientes, su aventurero concepto e icónico imaginario, además de, cómo no, presentar a unos heroicos protagonistas que no eran sino claros remedos del original —en muchos casos, por no faltarles, no les faltaba ni su mítico sombrero, ni, por supuesto, su particular vestimenta a lo Coronel Tapiocca—. Algunos de estos productos —entre los que, no se vayan a pensar, se encuentran unos cuantos triunfos comerciales y otras propuestas de sobra conocidas que se han ganado sus propios adeptos— no dudaron incluso a la hora de calcar el estilo de los carteles obra de Drew Struzan, llegando a acompañarse de sintonías sospechosamente similares a la inconfundible banda sonora compuesta por John Williams. En ocasiones, su deuda más que ineludible con la creación de George Lucas y Steven Spielberg aparecía reconocida de algún modo en el propio título.

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En Fanboy.com, por ejemplo, titulan este catálogo de plagios e hijos bastardos “Hall of shame”, e incluyen dentro de él el videoclip de Duran Duran “Hungry like the wolf” —aunque yo a esto más bien lo llamaría homenaje—, la popular cinta de aventuras estelarizada por Michael Douglas y Kathleen Turner “Tras el corazón verde”, la serie japonesa de animación “Montana Jones”, las también televisivas “Cuentos del mono de oro” —¡qué de recuerdos!— y “Traedlos vivos”, y la versión que del clásico “Las minas del Rey Salomón” rodaron Richard Chamberlain y Sharon Stone a las órdenes de J. Lee Thompson. Topless Robot, por su parte, añade a las mencionadas, los videojuegos “Earnest Evans” y “Tomb Raider” —junto con, obviamente, las traslaciones al cine de este último que sirvieron para el lucimiento, más anatómico que interpretativo, de Angelina Jolie—, y el anime “Explorer woman Ray”, mientras que desde Los Angeles Times también apuntan como candidatas a la lista de refritos y fotocopias “Firewalker” —un largometraje al servicio del sin par Chuck Norris que volvía a tener a Lee Thompson en la dirección—, la aún reciente “Sahara” —más recordada por el affaire entre Penélope Cruz y Matthew McConaughey que por su calidad como entretenimiento—, la franquicia de “The mummy (La momia)” y “Relic hunter”. Si hacen clic en los enlaces en negrita podrán ver los tráilers y títulos de crédito correspondientes.

En la imagen: Cartel de “Tras el corazón verde” © 1984 Twentieth Century-Fox Film Corporation y El Corazon Producciones S.A. Todos los derechos reservados. Fotograma de “Montana Jones” © 1994 Studio Junio. Carátula del DVD de “Cuentos del mono de oro” © 1982. Todos los derechos reservados. Belisarius Productions y Universal TV. Todos los derechos reservados.

Jueves 22 Mayo 2008

En noviembre del año pasado les dejé el enlace de una agencia inglesa especializada en dobles de famosos, aunque, como pudieron comprobar entonces, y así lo hicieron constar en los comentarios, para hablar con propiedad, más que dobles, deberíamos llamarlos mitades o, incluso, decimales de famosos, dado lo residual de su parecido. No sé qué pensarán ustedes, pero a mí todo este tema de los dobles de alquiler para fiestas, bodas y bautizos siempre me ha resultado la mar de divertido, léase, obviamente, friki. Para empezar, y esto ya anula todo su sentido, en la mayoría de casos cualquier posible similitud entre el presunto doble y el original es fruto de la más pura casualidad, a no ser que uno se lo encuentre de espaldas en un callejón oscuro el día que perdió una lentilla. Además, no le acabo de ver la gracia a eso de contratar a alguien que ni es ni se parece, y, más importante todavía, que a todo el mundo le salta a la vista que ni es ni se parece, como sustituto de una estrella de verdad. Pero lo que más despierta mi curiosidad es el perfil psicológico de la gente que se dedica a estas cosas casi como si se tratara de un asunto personal, de una meta privada, normalmente con más pretensiones que atributos reales. ¿Ego? ¿Morro? ¿Baja autoestima? ¿Frustración? ¿Falta de sentido del ridículo? ¿Ausencia de espejos en su casa? Supongo que habrá de todo.

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O sea, ante todo no mezclemos churros con melindros. Me parece genial que alguien aproveche su cercanía física con una celebridad y lo explote comercialmente; que lo convierta en su trabajo, y que el tema se quede ahí, en el terreno estrictamente profesional. Pero algunas de esas personas están realmente obsesionadas con sus ídolos y con el estrellato; no es que lleven todo el día su papel a cuestas, es que llegan a interiorizarlo, a convertirlo en su identidad. Creen que por emularlos físicamente están más cerca de ser ellos; paradójicamente, su única forma de aspirar a ser alguien es no-ser alguien, son una especie de “falsos alguien” en ambos sentidos, el público y el personal. Precisamente la última película de Harmony Korine, “Mister Lonely”, trata sobre ese curioso mundillo. Les suelto esta chapa de reflexión porque el otro día nos llegó un jocoso mail promocional a nuestro correo con el asunto «Madonna y Angelina Jolie, disponibles ya para su evento». Me encantaría reproducírselo entero, porque la entusiasta manera con que publicitan a las dobles de ambas no tiene desperdicio, pero tampoco es cuestión de alargar esto más de la cuenta. Su remitente es Central del Espectáculo, una empresa barcelonesa de animadores para fiestas que, entre otros servicios, también cuenta con un catálogo de dobles de famosos. Realmente vale la pena pasarse un rato explorándolo a través de su buscador alfabético. Según ellos, «son los dobles más avalados y que, como tales, no necesitan maquillaje para interpretar a su personaje». Madre mía, lo que no necesitan es abuela, pero una visita al oculista sí les urge, sí.

En la imagen: Dobles de Angelina Jolie, Johnny Depp y Madonna - Copyright © Los Dobles de Famosos. Todos los derechos reservados.

Jueves 15 Mayo 2008

Lo que propone Pixlporn se encuentra a medio camino entre la experiencia que suponía ver las películas porno del Canal Plus codificadas y visitar una feria de arte moderno, o sea, entre un desesperado ejercicio de imaginación y la más completa tomadura de pelo. Y como muestra, un botón, o mejor dicho, un pezón, sí, un pezón: el que tienen abajo concretamente, pertenece a Penélope Cruz. «¿Cómo? ¿Qué? ¿Mande? ¡Pues sí que hace tiempo que no le quito el polvo a mi monitor!»

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Efectivamente. En su galería de fotos se exhiben las partes más íntimas de celebridades como Pamela Anderson, Halle Berry, Paris Hilton, Uma Thurman, Amanda Peet, Nicole Kidman, Catherine Zeta-Jones, Lindsay Lohan, Madonna, Ben Affleck, Leonardo DiCaprio, Brad Pitt, Matt Damon o Clive Owen, entre muchos otros, pero tan superpixeladas que el resultado son… ¡unos recatados cuadraditos de color rosa! Por si hubiera dudas sobre su procedencia, en cada imagen se adjunta la fuente y la parte de la anatomía a la que pertenece. «Pues vaya tontería», dirán algunos mientras no pueden dejar de escudriñar toda la colección en busca de algún rasgo reconocible. ¡Ay, pero qué calados los tengo! En cualquier caso, también habrá algún fan al que le ayude a elegir el color de la pared: «Jo, tía, me he pintado el cuarto Rosa Culo de Shia LaBeouf. Mola maz».

En la imagen: Detalle de la web de Pixlporn - Copyright © Pixlporn. Todos los derechos reservados.

En este vídeo-demostración del trabajo de Bill Pollock para el estudio Room se puede contemplar el efecto antes-y-después del retoque photoshopero en los videoclips de conocidas estrellas de la música. Gente como Paris Hilton, Beyoncé Knowles, Ricky Martin, Britney Spears o Snoop Dog se libran de sus ojeras, arrujas, granos, cráteres faciales, cartucheras, papadillas y barrigas cerveceras gracias al bisturí digital.

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Aunque se trata de cantantes, algunos de ellos han incursionado —¿o en este caso deberíamos decir incurrido?— en el cine, y qué carajo, estas cosas siempre son curiosas y además se puede aplicar perfectamente el mismo cuento a las películas. Irónicamente, en Room también se dedican a los efectos especiales, como si esto no fueran ya efectos especiales. [Vía Milk & Cookies ]

En la imagen: Paris Hilton retocada - Copyright © Room. Todos los derechos reservados.

Viernes 9 Mayo 2008

Hace unos meses les traje un par de cortometrajes que Jason Reitman había realizado antes de saltar a la fama con “Gracias por fumar” y “Juno”, y en los que el muchacho ya apuntaba buenas maneras. Más recientemente, Reitman ha dirigido y escrito una pieza cómica para el televisivo Saturday Night Live que lleva por título “Death by chocolate”. Su protagonista es un mimo desquiciado, valga la redundancia, que, disfrazado de tableta de chocolate, se dedica a acabar con la vida de vagabundos y ancianos terminales con travieso desahogo, como si de un pizpireto psychokiller se tratara. Lástima que Melendi no se le pusiera a tiro.

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Atención, porque el que se esconde debajo del disfraz es Ashton Kutcher, protagonista de “El efecto mariposa” y “Colega, ¿dónde está mi coche?”, y presente en la cartelera con “Algo pasa en Las Vegas”. Por cierto, “death by chocolate” es el nombre de un pastel, además de una expresión muy común en Estados Unidos, por lo que el número juega con el doble sentido del concepto. Es como si aquí se hiciera uno titulado “Pedos de monja” y… bueno, dejo a su entera imaginación cuál sería su “alimenticio” argumento y la letal arma de la que se valdría su asesino.

En la imagen: Fotograma de “Death by chocolate” - Copyright © 2008 NBC. Todos los derechos reservados.

Miércoles 7 Mayo 2008

The Alamo Drafthouse es una legendaria sala de cine de Austin (Texas) que, entre otras cosas, acoge el Fantastic Fest y ofrece ciclos especiales dedicados a clásicos del género a lo largo de todo el año. Con el tiempo, se ha convertido en un centro de peregrinación para todos los aficionados al cine fantástico, de ciencia-ficción y de terror, que no sólo acuden atraídos por su selecta programación, sino porque esta sala independiente incluye un concepto revolucionario y diferente del entretenimiento. A título de ejemplo, delante de cada fila de butacas hay una larga mesa para que los espectadores puedan cenar o tomarse un refresco a gusto durante la proyección. Dentro de ese toque de distinción, el Alamo también es conocido porque sus responsables lanzan carteles personalizados de aquellas películas que exhiben, en lugar de utilizar las versiones oficiales como el resto de cines.

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Se los encargan a algunos reputados artistas y luego los ponen a la venta en ediciones limitadas, agotándose enseguida. En SlashFilm han estado recogiendo algunos de estos pósters, caso de las creaciones de Tyler Stout para títulos como “Golpe en la pequeña China” (y 2), “Jóvenes ocultos”, “Blade runner” o “La cosa”, los diseños de Todd Slater para “El paneta de los simios”, o los de Wes Wiship para “King Kong” y Jay Ryan para “2001: Una odisea del espacio”, entre otros. Pero esta original iniciativa no se agota con los clásicos, puesto que también han hecho lo propio con “Iron Man” y “Speed Racer”, ambos obra de Jesse Philips. Por lo visto, también es posible adquirirlos en Mondo Tees, una tienda virtual de la que os hablé con anterioridad a propósito de sus camisetas jeviatas de directores.

En la imagen: Carteles alternativos de “2001: Una odisea del espacio”, “Golpe en la pequeña China” y “King Kong” - Copyright © Jay Ryan, Tyler Stout y Wes Whiship. Todos los derechos reservados.

Lunes 5 Mayo 2008

Todo el mundo conoce “Jumper”, esa película de Doug Liman en la que Hayden Christensen se pasea por medio mundo gracias a sus extraordinarias habilidades y en la que Samuel L. Jackson luce uno de esos peinados que sin duda pasará a la Historia del Cine. Al filme no le fue mal en la taquilla, recaudando unos decentes 214 millones de dólares en todo el mundo, si bien dichas cifras tampoco es que aseguren el rodaje de una inmediata secuela (en la que, por cierto, esperemos que Diane Lane tenga una mayor presencia).

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El caso es que, teniendo en cuenta lo anterior, me llama la atención que a distintas personas se les haya ocurrido la misma idea: sobreponer el audio del tráiler de “Jumper” con el de distintas escenas de la serie de televisión “Smallville”. Muy bien, cierto que uno de los dones de Clark Kent es el de la supervelocidad y que los efectos especiales de algunos pasajes del filme pueden parecerse a los de dicha producción para la pequeña pantalla, pero, en fin, me resulta chocante que se haya dado esta curiosa coincidencia. El resultado de semejante experimento pueden disfrutarlo tanto en español como en inglés. No es por ser patriota, pero lo cierto es que me gusta bastante más cómo ha quedado el primero.

En la imagen: Hayden Christensen en “Jumper” © 2008 Hispano Foxfilm. Todos los derechos reservados. Tom Welling en “Smallville” © 2001-2008 Warner Bros. Television, Tollin/Robbins Productions y Millar Gough Ink. Todos los derechos reservados.

Lunes 14 Abril 2008

¿Qué ocurriría si alguien se hubiera entretenido eliminando digitalmente todas aquellas aves que aparecen en el clásico de Alfred Hitchcock “Los pájaros”? Pues, entre otras cosas, que sus protagonistas parecerían alelados que huyen de amenazas inexistentes, o que son atacados por entes incorpóreos. Además, obviamente, convendría ir pensando en otro título.

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Martijn Hendriks, que por el nombre no parece ser de Móstoles, ha hecho la prueba como parte de un proyecto llamado “Give us today our daily terror”, cuyos resultados pueden comprobar en los siguientes fotogramas y divertidos vídeos con escenas de la película original, pero ya sin los dichosos plumíferos. ¿Se referirán a esto cuando hablan de matar dos pájaros de un tiro?

En la imagen: Fotogramas de “Los pájaros” sin pájaros - Copyright © Martijn Hendriks. Todos los derechos reservados.