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Lunes 7 Julio 2008

Dentro de unos días, la cadena de televisión Channel 4 le dedicará un ciclo de películas y documentales a Stanley Kubrick, que no es el inventor del famoso cubo giratorio de colorines, sino un influyente cineasta neoyorquino ya muerto, entre cuyas geniales aportaciones al mundo del séptimo arte me permito destacar el hecho de que propiciara el divorcio entre Tom Cruise y Nicole Kidman cuando los puso al desnudo y en pelota picada en “Eyes wide shut”. Madre mía, parece mentira que ya no esté entre nosotros este hombre, con lo que valía, y lo que aún le quedaba por hacer y deshacer. La cuestión es que no se les ha ocurrido mejor manera de anunciarlo que recreando los legendarios escenarios de su clásico thriller de terror de 1980 “El resplandor” y reuniendo a parte de su equipo y reparto —incluyendo a la crispante Shelley Duvall— en este spot.

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En él, la cámara adopta el hipotético punto de vista del propio Kubrick, quien se pasea por el enorme plató mientras los responsables de los diferentes decorados ultiman los detalles, los actores preparan sus escenas o se toman un descanso, y los técnicos disponen el material para rodar. El resultado no es especialmente divertido ni inquietante, pero tiene su gracia verle las tripas a la producción, o, mejor dicho, imaginarse cómo sería verle las tripas a las producción y contemplar cómo algunos personajes, como las diabólicas gemelas que corretean por el set, cobran vida entre bambalinas, o aparecen reflejados otros iconos, como la bici con la que el crío se pasaba todo el rato incordiando por el pasillo. Por si alguien no sabe a qué me refiero, aquí tiene la escenita original. Redrum te da aaalas.

En la imagen: Fotograma del anuncio de More4 - Copyright © 2008 Channel 4. Todos los derechos reservados.

Lunes 14 Abril 2008

¿Qué ocurriría si alguien se hubiera entretenido eliminando digitalmente todas aquellas aves que aparecen en el clásico de Alfred Hitchcock “Los pájaros”? Pues, entre otras cosas, que sus protagonistas parecerían alelados que huyen de amenazas inexistentes, o que son atacados por entes incorpóreos. Además, obviamente, convendría ir pensando en otro título.

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Martijn Hendriks, que por el nombre no parece ser de Móstoles, ha hecho la prueba como parte de un proyecto llamado “Give us today our daily terror”, cuyos resultados pueden comprobar en los siguientes fotogramas y divertidos vídeos con escenas de la película original, pero ya sin los dichosos plumíferos. ¿Se referirán a esto cuando hablan de matar dos pájaros de un tiro?

En la imagen: Fotogramas de “Los pájaros” sin pájaros - Copyright © Martijn Hendriks. Todos los derechos reservados.

Viernes 28 Marzo 2008

Tampoco han faltado las películas que se han ayudado de los objetos, o mejor dicho, de su acumulación desmesurada y metódica, para plasmar la obsesión que atenaza a determinado personaje, o como síntoma de un enfermizo anhelo de posesión y control que va más allá de lo material y anecdótico, y que a menudo se ha asociado a una mente criminal. Tal era el caso del clásico de William Wyler “El coleccionista” o de “El viaje de Felicia” de Atom Egoyan, por poner dos ejemplos que ahora me vienen a la cabeza. Ese afán recopilatorio también se dejaba ver en los títulos de crédito del aún cercano debut en la dirección del actor Liev Schreiber, “Everything is illuminated (Todo está iluminado)” —de nuevo, tendrán que acudir al apartado “Feature Titles” de la web del estudio responsable para ver el vídeo—.

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Aquí el impulso coleccionista de Elijah Wood surgía de una necesidad de preservar la memoria familiar e histórica, de la búsqueda desesperada de unas raíces; circunstancia que no podría haber sido expresada de una forma mejor que como se hizo: a través de la imagen de unos insectos encapsulados en ámbar y de una exposición de retratos antiguos que aparecen convenientemente colgados a lo largo de un extenso mapa —¿a quién le cuesta adivinar que, además, hay un viaje por medio?—. Otras veces, las pertenencias adquieren estatus de bienes o trofeos, se convierten en el vanaglorioso testimonio de éxitos pasados o presentes, como ocurre en la exhibicionista introducción de “Semi-Pro” —pulsen en “The Work” para acceder a ella—, una comedia deportiva todavía pendiente de estreno en España, protagonizada de nuevo por Ferrell. Las fotografías vuelven a ser las estrellas, pero con un sentido y dentro de un marco —además literal— bien distintos. O también puede ser que la repetición de un mismo motivo se deba, simple y llanamente, a que el objeto en cuestión es el protagonista del propio título de la cinta, caso de la monotemática presentación de “La bufanda verde”. Bueno, o a eso, o a que el presupuesto no daba más de sí, y suerte que la abuela del director era aficionada al punto-media. En cualquier caso, los podrán tachar de sosos, pero nunca de fríos.

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Ya habíamos visto también cómo objetos en principio anodinos eran capaces de representar simbólicamente el tema o argumento de una cinta, haciendo suya esa máxima de que una imagen vale más que mil palabras —o, en este caso, más que mil acciones—. Una muestra todavía más gráfica, aunque desde luego mucho menos sutil y perspicaz —¡no le pidan peras a una comedia romántica al servicio de Lindsay Lohan!—, se halla en la animosa entrada de “Devuélveme mi suerte”. A ver, a ver… ¿Qué podríamos esperarnos en los títulos de crédito de una película que, como su propio nombre indica, gira alrededor de la suerte? Pues faltaría más: un trébol de cuatro hojas, un llavero hecho con una pata de conejo, monedas, dados, una herradura, un salero derramado, un gato negro o una escalera. ¡La imaginación al poder! En otros títulos de crédito, sin embargo, los objetos combinan ambas vertientes, la descriptiva y la simbólica; funcionan al mismo tiempo como posesiones personales, reflejo de un determinado ambiente y resumen o adelanto de la trama. Dentro de esta categoría “mixta” tenemos la animación de aires retro, chic pero algo insípida, que daba paso a “Desenfocado” o el desfile un tanto kitsch de personajes, objetos y escenarios que precede a la colombiana “Paraiso travel”.

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A menudo también sucede que una única cosa es a la vez símbolo y protagonista de la acción. Sin ir muy lejos, la trayectoria de una bala, desde su proceso de fabricación hasta el fatídico momento en que encuentra a su destinatario último, se encargaba de abrir, de forma tan brillante como rotunda, la crítica “El señor de la guerra” —En realidad, la “carrera armamentística” en los títulos de crédito daría para hablar largo y tendido (tan largo y tendido, de hecho, como lo están sus víctimas). Por citar tan sólo dos ejemplos más, en “El mañana nunca muere”, además de relojes y circuitos, teníamos que las balas se fusionaban con esculturales siluetas de chicas (ya de por sí bastante “cosificadas” en las películas de James Bond, todo hay que decirlo), mientras que en la última entrega de la saga, “Casino Royale”, Daniel Craig flotaba entre pistolas que disparaban figuras surgidas de una baraja de póquer—. Algo muy parecido pasa con la sofisticada y original cortinilla de “Devil’s drug”, realizada mediante animación digital: Una tarjeta de crédito, una raya de cocaína y un tubito para esnifar son los encargados de presentarnos a los responsables de este documental sobre la droga. De todas formas, bastaría con echarle un vistazo a esta escena del “Bitelchus” de Tim Burton para convencernos de que los objetos son cualquier cosa (ja-ja) menos inertes y pasivos. Menos da una piedra, oiga.

Viene de:

En las imágenes: Detalle de los títulos de crédito de “Everything is illuminated (Todo está iluminado)” © 2005 Warner Sogefilms. Todos los derechos reservados. Detalle de los títulos de crédito de “Devuélveme mi suerte” © 2006 Hispano Foxfilm. Todos los derechos reservados. Detalle de los títulos de crédito de “Paraiso travel” © 2008 Paraiso Pictures. Todos los derechos reservados. Detalle de los títulos de crédito de “Casino Royale” © 2006 Sony Pictures Releasing de España. Todos los derechos reservados. Detalle de los títulos de crédito de “El señor de la guerra” © 2005 Sony Pictures Releasing de España. Todos los derechos reservados. Detalle de los títulos de crédito de “Devil’s drug” © 2006 Suspicious Packaging. Todos los derechos reservados.

Jueves 6 Marzo 2008

Actualización 07/03: De momento, aún puede verse aquí.

Dudo mucho que una conclusión diferente hubiera mejorado de forma sustancial la experiencia de ver “Soy leyenda”. Pero la cuestión es que, con motivo del próximo lanzamiento de su edición especial en DVD, se ha dado a conocer uno de los desenlaces alternativos que se rodaron para esta película de Martin Lawrence que protagonizan Will Smith y una perra que, injustamente, no aparece en los títulos de crédito, siendo como es lo mejor de la cinta.

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Como los finales no se cuentan, por muy alternativos que éstos sean, es mejor que lo vean por ustedes mismos. No he leído la novela de Richard Matheson en que se basa, así que ignoro si este broche resulta más fiel hacia el original o tal vez más consecuente con la historia. Simplemente diré que, aparte de tratarse de un “happy end” tremendamente complaciente, podría titularse “El triunfo del amor” por las cotas hippy-pastel tan ridículas que alcanza. Como lo están quitando de YouTube, por si acaso llegaran tarde, también pueden verlo directamente en Slash Film. Claro que, puestos a ser alternativos, siempre nos quedará The Asylum.

En la imagen: Fotograma de “Soy leyenda” - Copyright © 2007 Warner Bros. Pictures, Village Roadshow Pictures, Weed Road y Overbrook Entertainment. Distribuida en España por Warner Bros. Pictures International España. Todos los derechos reservados.

Viernes 22 Febrero 2008

Aquellos que tienen el privilegio de conocerme desde hace tiempo —a mí y a mi modestia enfermiza—, sabrán que uno de mis clásicos favoritos de la Serie B de los años 50 es “Creature from the Black Lagoon”, una aventura de ciencia-ficción y terror, concebida originariamente en 3D, que en España fue maltitulada como “La mujer y el monstruo”. Entre las muchas razones que han convertido a esta película de Jack Arnold en un referente de culto para mí, destacan dos, y son así de simples: su monstruo anfibio y su cartel (o carteles). No cabe duda de que, a lo largo de la Historia, el género fantástico nos ha regalado criaturas mucho más interesantes y ricas que este Hombre-Agalla tanto desde un punto de vista psicológico como antropológico, pero, no me pregunten por qué, su atractivo diseño —una especie de híbrido entre pez, rana, reptil y humano—, la potente estética que aporta al film y su poder icónico me fascinan.

Esto viene a cuento porque hace un rato me he enterado de la muerte de Ben Chapman, el actor que se metió en la escamosa y resbaladiza piel de la Bestia que atemorizaba a la Bella Julie Adams, pero sólo cuando pisaba tierra firme —en las escenas acuáticas era el buceador y ocasional cineasta Ricou Browning quien se encargaba de darle vida—. Si le echan un vistazo a la ficha de Chapman en la IMDB, comprobarán que la carrera en el cine de este veterano de la Guerra de Corea y ex bailarín tahitiano no fue ni larga ni próspera —cuatro intervenciones, y tres de ellas sin acreditar; el colmo de la fama—. Quitando su participación en una serie de televisión, donde no en vano hizo de The Gill Man, la Criatura de la Universal se convirtió en el papel de su vida en un sentido figurado, aunque sobre todo en el sentido más literal. Ni siquiera contaron con él para las dos secuelas.

Eso sí, la veneración que despierta aún en la actualidad la cinta le había permitido vivir de rentas, como mínimo sentimentalmente hablando: hasta hace bien poco, todavía se paseaba por convenciones, festivales y demás eventos frikis. Además, viendo su foto, algunos de ustedes incluso se preguntarán si realmente habría necesitado ese sofisticado disfraz para encarnar a la bestia. A modo de homenaje, les dejo con un par de enlaces de interés: The Reel Gillman, página dedicada a todo lo relacionado con Ben Chapman y la película; y Creature from The Black Lagoon Website, un auténtico altar repleto de abundante, exclusivo y jugoso material sobre esta saga. También pueden ver un reportaje-entrevista con Chapman, el sensacional(ista) tráiler original del largometraje, y varias escenas y montajes.

En las imágenes: Detalle del cartel, foto de rodaje y fotograma de “La mujer y el monstruo”© 1954 Universal International Pictures. Todos los derechos reservados. Fotografía de Ben Chapman © The Reel Gillman. Todos los derechos reservados.

Jueves 21 Febrero 2008

Últimamente no hago otra cosa más que hablarles de sesiones y homenajes fotográficos, pero a mí no me echen las culpas si a todos los fotógrafos del mundo les ha venido la “inspiración” a la vez. En esta ocasión, la estrella que se ha puesto delante del objetivo es Jessica Alba y el género al que se ha rendido pleitesía, de nuevo, el terror. Como la chica se encuentra de promoción con el remake de “The eye (Visiones)”, los de la revista Latina Magazine se han dicho “Calla, vamos a darles ideas a los productores sobre otras nuevas versiones que podría protagonizar”, porque ya se sabe que a los de Hollywood estas cosas nunca se les ocurrirían solos. Esto sí que es tener visión.

Y aquí la tienen, gentileza de Jessica Alba Blog News, emulando a Tippi Hedren en “Los pájaros”, a Janet Leigh en “Psicosis”, del mismo Hitchcock, a Drew Barrymore en “Scream”, a Mia Farrow en “La semilla del diablo” y a Jobeth Williams en “Poltergeist”. Al lado de Lindsay Lohan atreviéndose a reencarnar a Marilyn, como que perder no sale perdiendo, pero, claro, si comparamos esta raquítica y pobretona colección con el lujoso especial sobre Hitchcock de Vanity Fair, algunas de las fotos sí que son de horror, pero de El Horror, El Horror. Si hasta la versión made in Spain estaba más currada. Al final va a resultar que la fiebre de los remakes y las copias baratas también ha invadido el mundo de los tributos fotográficos.

En la imagen: Jessica Alba en “Los pájaros”, “Psicosis” y “Scream” - Copyright © 2008 Latina Magazine. Todos los derechos reservados.

Martes 12 Febrero 2008

Pues eso mismo. Como les comentaba días atrás, Vanity Fair le ha rendido tributo a Alfred Hitchcock a través de una sesión fotográfica de luxe en la que algunas de las más resplandecientes estrellas del momento reproducen famosas escenas de sus obras maestras del suspense y el terror. Ya habíamos visto un pequeño aperitivo en forma de making of, y ahora, gracias al chivatazo que me ha pegado ese gentilhombre llamado robgordon, me he enterado de que esta colección de imágenes se puede disfrutar al completo en Just Jared. Ya me dirán qué les ha parecido, pero les adelanto que a mí me ha encantado.

Así, tenemos a Seth Rogen corriendo “Con la muerte en los talones”; a Charlize Theron a punto de ser víctima de un “Crimen perfecto”; a Naomi Watts haciendo las veces de una enmoñada “Marnie, la ladrona”; a Emile Hirsch y James McAvoy compartiendo confidencias como “Extraños en un tren”; a Marion Cotillard tomándose una nada relajante ducha en “Psicosis”; a Jodie Foster atrapada en una cabina bajo el acoso de “Los pájaros”; a Tang Wei, Josh Brolin, Casey Affleck, Eva Marie Saint, Ben Foster, Omar Metwally y Julie Christie embarcados como “Náufragos”; a Gwyneth Paltrow y Robert Downey Jr. dispuestos a atrapar a un ladrón”; a Keira Knightley y Jennifer Jason Leigh enfrentadas por “Rebeca”; a Scarlett Johansson y Javier Bardem curioseando por “La ventana indiscreta”; y a Renée Zellweger pasando mucho “Vértigo”. El parecido de algunas de las fotos con los originales es realmente asombroso.

En la imagen: Vanity Fair Hollywood Issue - Copyright © 2008 Vanity Fair. Todos los derechos reservados.

Jueves 7 Febrero 2008

Mujeres de turgentes pechos y alimentadas posaderas. Diríase el sueño de cualquier hombre (heterosexual), aunque, como en todas las cosas de la vida, está claro que la abundancia llevada al extremo puede producir, aparte de asfixia, contusiones y falta de “visión de conjunto”, justo el efecto contrario al apetito carnal. Compruébenlo en la siguiente escena perteneciente a “Fausto: La venganza está en la sangre”, pero antes déjenme advertirles una cosa. Lo que van a ver a continuación es colosal, un desparrame riguroso, literalmente sobre-cogedor. El mito de la Ramona Pechugona ha muerto. Las Mega-Súper-Ultra-Vixens son un timo de feria. J.J. Abrams no tiene ni puñetera idea de lo que significa “Monstruoso”. Señores, es la primera vez que la expresión “los extremos se tocan” es puesta en práctica en todas sus… dimensiones y… sentidos posibles. Aparten a las criaturas y a los ancianos no vayamos a tener un disgusto: Ver el vídeo en YouTube.

Yo creo que la chica ha tenido la mala pata de acudir al mismo cirujano plástico que Yola Berrocal y Carmen de Mairena. Para que luego digan que lo que le pasó a Ana Obregón en el avión es una leyenda urbana. ¿Por qué se piensan que tiene las piernas como cañas? Por cierto, sí, aquí donde la ven, con esos efectos especiales tan apañados (y premiados, dicho sea de paso), la película es española, y está dirigida por el legendario Brian Yuzna. El reparto tampoco tiene desperdicio. Y sí, tiene momentos tan prodigiosos y cachondos (en cualquier sentido) como éste. ¿Se lo imaginan en 3D? Seguro que duele y todo. ¿A que así dan ganas de consumar, digo, consumir cine nacional? [Vía Milk & Cookies ]

En la imagen: Fotograma de “Faust: La venganza está en la sangre” Copyright © 2000 Castelao Producciones, Fantastic Factory, TVC y Vía Digital. Todos los derechos reservados.

Miércoles 30 Enero 2008

La verdad es que no hay nada como ver a un actor disfrutando de un momento de Gloria (o de Penélope, o de quien sea), para que a una le entren ganas de rebuscar entre la colada del pasado sus trapitos sucios. Y en este caso cuando digo “sucios” no me refiero tanto a bochornosos, que también, como a eso mismo, a lo contrario de limpios. Vean, si no, a Javier Bardem a la tierna edad de cinco años en su primer papel oficial, para la miniserie de televisión “El pícaro”, cuando a nuestro Rabo de Toro más internacional todavía no le había dado tiempo a desarrollar su hiperproteica nariz de tanto comer jamón jamón.

Reparen en el desparpajo y en la intensidad abrumadora de su mirada bovina; observen la facilidad para pasar del ensimismamiento tontolaba a la incomodidad con introspectivos tintes de estreñimiento, y, de ahí, al llanto berrinche, con igual convencimiento; y, sobre todo, aprecien su espíritu de sacrificio para con la escena, lamiéndose esa angelical cara toda embadurnada de mejor no saber qué. Claro, de aquello directamente a la fama o, lo que era lo mismo por aquel entonces, al programa de Pepe Navarro, donde, entre otras figuraciones, se metió en el traje de un accidentado Superman, apuntando ya huevos de oro por la estrechez de las mallas. Aquí, más que dar sus primeros pasos, se tiró, literalmente, a ver si así avanzaba unas cuantas casillas de golpe en su trayectoria. ¡Ay! Si es que aguantar al Navarro tenía que tener su recompensa tarde o temprano.

En la imagen: Javier Bardem es Superman en “El día por delante” © 1989 Televisión Española. Todos los derechos reservados. Javier Bardem en “El pícaro” © 1974 Televisión Española y Radio Televisión Española. Todos los derechos reservados.

Miércoles 5 Diciembre 2007

Sylvester Stallone tiene pelusa, y no nos referimos precisamente a la que se acumula en su ombligo. Ese hombretón hipervitaminado, esa bestia parda castigadora de la jungla, ese púgil para el que se inventó el quintilátero —porque las cuatro cuerdas se le quedaban cortas—, nos ha cogido celos. Se queja del exceso de atención que le deparamos hace días a la polifacética vena artística de Christopher Walken. El protagonista de las sagas de “Rambo” y “Rocky” dice que él también canta, baila y escribe guiones de películas ganadoras del Oscar®. Y lo peor es que no miente. Pero no se vayan a creer que su incursión en la música es pavo de moco. Estamos hablando de una prometedora carrera que lamentablemente decidió aparcar cuando se dio cuenta de que lo suyo era… la interpretación…

En su faceta como vocalista, Sly se ha rodeado siempre de profesionales y ha actuado ante las audiencias más prestigiosas y exigentes, como cuando en 1980 cantó en directo en el show de los Teleñecos, tal y como se puede comprobar en el siguiente vídeo. Por si les cuesta localizarlo, Stallone es el que menos músculos faciales mueve; los otros son peluches. Sus pinitos dentro de la canción, sin embargo, tuvieron lugar “a cara tapada”. Y es que Stallone puede presumir de ocupar un lugar a la altura de gente como John Williams, Howard Shore o Jerry Goldsmith en el mundo de las bandas sonoras. En 1978, Stallone interpretó el tema que acompañaba a los títulos de crédito de la película “La cocina del infierno”, en los que también aparece correteando por los tejados a cámara lenta. Obviamente, el rotundo éxito que obtuvo con su actuación junto a la Rana Gustavo, Gonzo y compañía fue tal que en 1984 Bob Clark lo fichó para protagonizar una comedia musical con nombre de anti-mucolítico, “Rhinestone”, donde interpretaba a un taxista barriobajero convertido en forzado cantante de country por una apuesta.

Para que se hagan a la idea del nivel de la producción, sepan que Dolly Parton, esa mujer que ha pasado a la Historia por dar nombre a una oveja clonada de un seno, le daba la réplica. Stallone, que es muy largo aparte de alto, aparecía disfrazado con un mapache muerto en la cabeza y un traje con hombreras precursor del look Locomía, a ver si así la gente quedaba insensibilizada ante tamaña avalancha de horterismo y pasaba por alto sus berridos. Con todo, es imposible no percatarse del estilo que imprime a ese estereotipado baile conocido popularmente con el nombre de “¿Hay algún lavabo cerca?”. Como en toda comedia musical que se precie, en esta nuestro héroe también experimentaba un espectacular ascenso en su trayectoria encima de los escenarios, lo que traducido significa que los números musicales iban cada vez a más en su puesta en escena… a más caspa, se entiende. Por tanto, la película culminaba con —¿cómo describirlo?— un atentado de colores, luces y sonidos capaz de provocar desprendimientos de retina y convulsiones epilépticas entre los espectadores más sensibles. La calidad del vídeo es mugrienta, pero como que ya acompaña a los contenidos.

En las imágenes: Sylvester Stallone en “The muppet show” - Copyright © 1980 The Jim Henson Company, ATV, HA y ITC. Todos los derechos reservados. Fotogramas de “Rhinestone” Copyright © 1984 Twentieth Century Fox Film Corporation. Todos los derechos reservados.