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Lunes 7 Julio 2008

Dentro de unos días, la cadena de televisión Channel 4 le dedicará un ciclo de películas y documentales a Stanley Kubrick, que no es el inventor del famoso cubo giratorio de colorines, sino un influyente cineasta neoyorquino ya muerto, entre cuyas geniales aportaciones al mundo del séptimo arte me permito destacar el hecho de que propiciara el divorcio entre Tom Cruise y Nicole Kidman cuando los puso al desnudo y en pelota picada en “Eyes wide shut”. Madre mía, parece mentira que ya no esté entre nosotros este hombre, con lo que valía, y lo que aún le quedaba por hacer y deshacer. La cuestión es que no se les ha ocurrido mejor manera de anunciarlo que recreando los legendarios escenarios de su clásico thriller de terror de 1980 “El resplandor” y reuniendo a parte de su equipo y reparto —incluyendo a la crispante Shelley Duvall— en este spot.

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En él, la cámara adopta el hipotético punto de vista del propio Kubrick, quien se pasea por el enorme plató mientras los responsables de los diferentes decorados ultiman los detalles, los actores preparan sus escenas o se toman un descanso, y los técnicos disponen el material para rodar. El resultado no es especialmente divertido ni inquietante, pero tiene su gracia verle las tripas a la producción, o, mejor dicho, imaginarse cómo sería verle las tripas a las producción y contemplar cómo algunos personajes, como las diabólicas gemelas que corretean por el set, cobran vida entre bambalinas, o aparecen reflejados otros iconos, como la bici con la que el crío se pasaba todo el rato incordiando por el pasillo. Por si alguien no sabe a qué me refiero, aquí tiene la escenita original. Redrum te da aaalas.

En la imagen: Fotograma del anuncio de More4 - Copyright © 2008 Channel 4. Todos los derechos reservados.

Lunes 23 Junio 2008

Aunque se suele hablar de Spike Jonze como de un director procedente del mundo del videoclip y de la publicidad, dado que fue en ese terreno donde primero cobró notoriedad, el responsable de “Cómo ser John Malkovich”, “Adaptation (El ladrón de orquídeas)” y la próxima “Where the wild things are”, al igual que muchos otros realizadores, también utilizó el cortometraje como una especie de campo de pruebas antes de dar el salto al largo. Es bastante curioso, porque dos de sus trabajos en este formato, “Amarillo by morning” y “Torrance rises”, pertenecen al género documental, aunque en realidad el segundo es más bien un falso documental en el que participó con seudónimo.

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El tercero de sus cortometrajes es este “How they get there”, que dirigió en 1997, dos años antes de su ópera prima, a partir de un guión coescrito junto a Mark Gonzales, quien también interpreta su papel central. Se trata de una comedia negra de dos minutos de duración que descansa íntegramente en el humor visual, o, para ser más exactos todavía, en la pantomima, ya que su protagonista es un tipo que va paseando tranquilamente por la calle, hasta que se da cuenta de que una chica está imitando todos sus movimientos desde la acera de enfrente. De este modo, se inicia entre ellos una especie de juego-tonteo que tendrá consecuencias trágicas. Una anécdota sencilla, pero que, como ya se encarga de apuntar su propio título, añade un nuevo ladrillo a ese gran monumento dedicado a la estupidez humana que se construye minuto a minuto.

En la imagen: Fotograma de “How they get there” - Copyright © 1997 Palm Pictures. Todos los derechos reservados.

Viernes 6 Junio 2008

Hasta hace bien poco Matthijs van Heijningen era un nombre sólo conocido dentro del mundillo publicitario —donde este señor ha ganado una porrada de premios internacionales como realizador de spots— y únicamente pronunciado con corrección en Holanda y aledaños. A partir de ahora el buen hombre verá cómo su nombre pasa a ser destrozado de golpe por millones de personas en todo el mundo, ya que ha sido fichado por uno de los personajes del momento, Zack Snyder (ya saben, el responsable de “Watchmen”, “300″ y “Amanecer de los muertos”), para dirigir el thriller de acción zombi “Army of the dead” —tu película sobre muertos vivientes nunca será una auténtica película sobre muertos vivientes si su título no termina en “of the dead”— que este último produce.

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Ni que decir tiene que el proyecto ha llamado mucho la atención al venir avalado por Snyder, además de por pertenecer a un género al que nunca le faltan seguidores. Sin embargo, muchos se han preguntado qué tal se le dará a Van Heijningen el asunto. En Slash Film han recopilado ocho anuncios de televisión paridos por este tipo antes de su inminente salto a la dirección cinematográfica que merece la pena ver, porque los que no son directamente muy buenos, son como mínimo llamativos y simpáticos. El sentido del humor, muchas veces irónico, es común a todos ellos, y la mayoría tienen una puesta en escena bastante espectacular y compleja, con efectos especiales incluidos en varios.

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No les quiero destripar de qué va cada uno, porque hay tres o cuatro que perderían toda la gracia. Para mí, los más divertidos son el de la dictadura asiática y el cartel (octavo), y el del hombre que se pasea por toda la ciudad con hipo (cuarto), sin desmerecer tampoco el del gorila y la científica porculera (séptimo) y el del edificio que sufre unos misteriosos destrozos (tercero). También hay un par para Rexona —no te abandona— ambientados en plan futurista y protagonizados por un robot muy cuco (primero, segundo y quinto), y uno para Pepsi sobre una invasión de monstruos (sexto).

En las imágenes: Fotogramas de algunos anuncios dirigidos por Matthijs van Heijningen - Copyright © Orange, Rexona, Delta Lloyd Insurance y Pepsi. Todos los derechos reservados.

Martes 27 Mayo 2008

Como bien señalaba Crunch en los comentarios del anterior post sobre las películas, series de televisión y videojuegos que habían calcado las claves estéticas y argumentales de Indiana Jones, uno se pregunta hasta qué punto se les puede reprochar a este tipo de productos su naturaleza de fotocopias, sucedáneos baratos y vulgares refritos nacidos al rebufo del éxito de la saga original, cuando en realidad la tal saga en cuestión, a decir verdad, no sólo tenía bien poco de original, sino que ella misma es el resultado de un cóctel de influencias que en muchas ocasiones traspasan la categoría de homenaje y se acercan al más descarado arte del corta-pega-y-colorea-que-a-ver-si-cuela. Como reza el dicho, quien roba a un ladrón… Los propios Spielberg y Lucas han admitido, al menos por lo que se refiere a determinados aspectos de su obra, que durante su gestación llegaron a quemar los cabezales del vídeo revisando películas antiguas en busca de inspiración, convertidos ellos mismos en arqueológos a la caza de tesoros ocultos. Esto es como el efecto iceberg: imagínense lo que no admiten. Mientras que en las webs que enlazaba ayer se han dedicado a señalar con el dedo a los hijos copiones de Indy, en Cinematical, precisamente, se hacen eco de las raíces y fuentes de Indiana Jones, tanto de los créditos reconocidos por sus responsables como de otras probables referencias que manejaron, analizando de paso los elementos concretos que tomaron prestados de cada película. Yo, para que no se diga, les añado unos vídeos que así lo atestiguan.

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La desmitificación del icono empieza, irónicamente, por una de sus más emblemáticas señas de identidad. Y es que el característico atuendo (sombrero y cazadora de piel) que ha quedado indefectiblemente asociado al personaje, no deja de ser una apropiación, además sin grandes variaciones, como salta a la vista, del guardarropía que Charlton Heston ya lució por partida doble en 1954 en “El secreto de los incas” (vídeo) y en la aún más popular “Cuando ruge la marabunta”, en tanto que su complemento sado-maso, el látigo, y más concretamente su particular uso, lo heredaría de algunos seriales televisivos de los años 30 dentro del subgénero de capa y espada, como “Zorro rides again” (vídeo) y “La legión del Zorro” (vídeo). Las demandas de paternidad se multiplican si dejamos a un lado el look más superficial del héroe y nos detenemos a desgranar la cosecha de conceptos ajenos que acumula la saga dentro de la trayectoria del género. Así, mientras que algunas producciones de los 40 como, por ejemplo, “Perils of Nyoka” (vídeo), “Secret service in darkest Africa” y “La mujer tigre” (vídeo) se encuentran en la base de la tradición de las aventuras en la jungla, uno de los precedentes que más y de manera más obvia han marcado a Indiana Jones es el clásico de 1950 protagonizado por Stewart Granger y Deborah Kerr “Las minas del Rey Salomón” (vídeo). Curiosamente, ayer comentábamos que una adaptación posterior de esta novela de H. Rider Haggard era uno de los calcos más descarados de las aventuras del popular arqueólogo; ya tenemos la paradoja del pez que se muerde la cola.

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Algo similar ocurre en el caso de otros largometrajes señeros como “El tigre de Snapur” (vídeo) y “La tumba india” (vídeo), de Fritz Lang, o “El tesoro de Sierra Madre” (vídeo), de John Huston, de los que Lucas y Spielberg se sirvieron en bandeja muchos de los ingredientes y rasgos que conforman la dinámica argumental, el universo paisajístico y el estilo narrativo de su franquicia, adjudicándole además a “Only angels have wings” (vídeo), una cinta que Howard Hawks dirigió en 1939 y que tenía a Cary Grant como principal intérprete, el papel de primer borrador o germen de Indiana. Por otro lado, la influencia que ejercieron títulos como la épica “Gunda Din” (vídeo) o el western de John Ford “La diligencia” (vídeos) va mucho más lejos todavía, convirtiéndose en piezas clave para la construcción de determinadas secuencias. Por supuesto, la última entrega tampoco se libra de los homenajes ni del saqueo de ideas. Ahí tenemos, sin necesidad de rebuscar demasiado, a un Shia LaBeouf convertido en un remedo del motorizado Marlon Brando de “¡Salvaje!” (vídeo) o el uso que se hace de la arena en cierta escena, directamente sacada de “Tierra de faraones”, también de Hawks (vídeo). De hecho, sospecho que la lista que recogen en Cinematical aún se queda corta. Sea como fuere, la realidad siempre termina superando a la ficción, y, entre los progenitores intelectuales del Doctor Jones, tampoco hay que olvidar al arqueólogo nazi Otto Rahn, cuya pintoresca historia real inspiró al héroe interpretado por Harrison Ford.

En las imágenes: Fotograma de “El secreto de los incas” © 1954 Paramount Pictures, National Broadcasting Company y Darker Images Video. Todos los derechos reservados. Imagen de “Las minas del Rey Salomón” © 1950 Metro-Goldwyn-Mayer y Loew’s Incorporated. Todos los derechos reservados. Fotograma de “El tesoro de Sierra Madre” © 1948 Warner Bros. Pictures. Todos los derechos reservados.

Lunes 26 Mayo 2008

Aprovechando el estreno mundial de “Indiana Jones y el Reino de la Calavera de Cristal”, algunas webs han coincidido en publicar una recopilación de aquellas películas, series de televisión y videojuegos que, tras el éxito arrollador que experimentó la saga en los 80, se dedicaron a copiar, a lo largo de esos mismos años y durante las décadas siguientes, su aventurero concepto e icónico imaginario, además de, cómo no, presentar a unos heroicos protagonistas que no eran sino claros remedos del original —en muchos casos, por no faltarles, no les faltaba ni su mítico sombrero, ni, por supuesto, su particular vestimenta a lo Coronel Tapiocca—. Algunos de estos productos —entre los que, no se vayan a pensar, se encuentran unos cuantos triunfos comerciales y otras propuestas de sobra conocidas que se han ganado sus propios adeptos— no dudaron incluso a la hora de calcar el estilo de los carteles obra de Drew Struzan, llegando a acompañarse de sintonías sospechosamente similares a la inconfundible banda sonora compuesta por John Williams. En ocasiones, su deuda más que ineludible con la creación de George Lucas y Steven Spielberg aparecía reconocida de algún modo en el propio título.

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En Fanboy.com, por ejemplo, titulan este catálogo de plagios e hijos bastardos “Hall of shame”, e incluyen dentro de él el videoclip de Duran Duran “Hungry like the wolf” —aunque yo a esto más bien lo llamaría homenaje—, la popular cinta de aventuras estelarizada por Michael Douglas y Kathleen Turner “Tras el corazón verde”, la serie japonesa de animación “Montana Jones”, las también televisivas “Cuentos del mono de oro” —¡qué de recuerdos!— y “Traedlos vivos”, y la versión que del clásico “Las minas del Rey Salomón” rodaron Richard Chamberlain y Sharon Stone a las órdenes de J. Lee Thompson. Topless Robot, por su parte, añade a las mencionadas, los videojuegos “Earnest Evans” y “Tomb Raider” —junto con, obviamente, las traslaciones al cine de este último que sirvieron para el lucimiento, más anatómico que interpretativo, de Angelina Jolie—, y el anime “Explorer woman Ray”, mientras que desde Los Angeles Times también apuntan como candidatas a la lista de refritos y fotocopias “Firewalker” —un largometraje al servicio del sin par Chuck Norris que volvía a tener a Lee Thompson en la dirección—, la aún reciente “Sahara” —más recordada por el affaire entre Penélope Cruz y Matthew McConaughey que por su calidad como entretenimiento—, la franquicia de “The mummy (La momia)” y “Relic hunter”. Si hacen clic en los enlaces en negrita podrán ver los tráilers y títulos de crédito correspondientes.

En la imagen: Cartel de “Tras el corazón verde” © 1984 Twentieth Century-Fox Film Corporation y El Corazon Producciones S.A. Todos los derechos reservados. Fotograma de “Montana Jones” © 1994 Studio Junio. Carátula del DVD de “Cuentos del mono de oro” © 1982. Todos los derechos reservados. Belisarius Productions y Universal TV. Todos los derechos reservados.

Viernes 23 Mayo 2008

Bueno, a lo “Matrix”, a lo “Matrix”, es mucho decir, pero era por compararlo con un referente conocido. Resulta que el actor cómico Steve Carell (“Superagente 86 de película”, “Sigo como Dios”, “Pequeña Miss Sunshine”, “Virgen a los 40″, la serie “La oficina”) es la principal estrella de este curioso cortometraje titulado “Street of pain” en el que interpreta a Frank, un hombre que busca vengarse de unos abusicas que le caneaban de pequeño, y acaban todos enzarzados en una batalla de pelotazos en medio de la calle.

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La gracia de la película, aparte de la ocurrencia de pelearse a golpe de balón y del tono de duelo cómico, está en que incluye algunas vistosas secuencias de acción rodadas en slow motion, de modo que los implicados aparecen esquivando las pelotas a cámara lenta y haciendo piruetas por las paredes; de ahí que dijera lo de “Matrix”, porque además parece una parodia en toda regla en muchos momentos. “Street of pain” es obra de Tyrone Finch y Jeremy Hall, que la filmaron en 2003, y tanto gustó que no han vuelto a dirigir nada más. No es la hostia de espectacular, aviso, pero, para ser un corto no muy largo de dineros, llama la atención por la premisa, los efectos visuales y el protagonismo de Carell. [ Vía Milk and Cookies ]

En la imagen: Steve Carell en “Street of pain” - Copyright © 2003 Sworn Enemy Pictures. Todos los derechos reservados.

Martes 20 Mayo 2008

Como era de esperar, no ha tenido que pasar demasiado tiempo para que algún alma caritativa respondiera a nuestras plegarias y se encargara de colgar “Green porno” al completo. Me refiero a la delirante serie de cortometrajes protagonizados, escritos y dirigidos por Isabella Rossellini, y en los que la actriz se transforma en varios insectos para retratar su bizarra vida sexual desde una perspectiva teóricamente cómica.

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Así pues, gracias a Milk and Cookies, pueden ver a esta antigua musa de David Lynch y de Lancôme convertida en lombriz, en libélula, en abeja, en luciérnaga, en caracol, en araña, en mosca y en mantis religiosa. Eso sí, les advierto que el resultado no es en absoluto tan divertido como prometían sus tráilers y fotografías. No es sólo que no te incite a reírte con ella; es que, para colmo, tampoco da mucho de sí el tema para reírte de ella, que es lo mínimo exigible en estas circunstancias. La verdad es que la idea no era mala y se le podría haber sacado partido con un toque chascarrillero a lo “Muchachada Nui”, pero con ese tonillo de intelectual desahogá, le ha quedado una cosa entre cansina y patética.

En la imagen: Fotograma de “Green porno” - Copyright © 2008 Isabella Rossellini. Todos los derechos reservados.

Viernes 16 Mayo 2008

“Orange blossoms for Violet” es con toda probabilidad una de las joyas de la arqueología bizarra más espeluznantemente grotescas que ha sacado adelante un gran estudio, la Warner Bros. en este caso, en todos sus años de vida, incluidos, me atrevo a decir, los que están por venir. Si no ha pasado a la Historia es simplemente porque todos los que la han visto tratan de olvidar tan sórdida experiencia. Los que no lo han conseguido, coinciden en otorgarle un puesto de honor en las estanterías del Museo del Horror cuando se reúnen en el patio del psiquiátrico. Esta presunta comedia familiar, concebida en 1952 como parte de los cortometrajes de la serie “Looney tunes”, fue una de las primeras películas protagonizadas por animales reales actuando como personas a los que se les incorporaron voces humanas. Aunque, como podrán comprobar, esto último sea mucho suponer, ya que aún está por confirmarse la procedencia humana no sólo de las voces, sino del equipo creativo de semejante engendro diabólico. Respecto a la noción “animales reales”, viendo algunas de las criaturas que aparecen con aspecto de autómatas disecados, está claro que no se contempla como sinónimo de vivos, al menos no cerebralmente.

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Si el subgénero de los animales parlanchines, también llamado no en vano en ocasiones “horror animal”, no es que sea conocido precisamente por haber dado grandes frutos hasta nuestros días, salvo alguna que otra honrosa excepción, imagínense qué pudo salir de semejante concepto cuando a la precaria tecnología de la época le sumamos: a) la presencia de unos macacos con más estrés facial que Jim Carrey y el mismo sex appeal que el Fary comiendo limones, a los que, por si no resultaran suficientemente grimosos todavía con su oligofrénica imitación humana, se los acaba de ridiculizar embutiéndolos en unas pelucas y trajes estrafalarios; b) unas voces estrambóticas y chirriantes que sólo encajan con los movimientos de la boca cuando los animales están de espaldas a la cámara; c) una trama esperpéntica de folletín romántico barato plagada de situaciones surrealistas; d) ciertas observaciones racistas; y e) un sentido del humor desviado que se basa en la idea de que lo desagradable ha de ser por fuerza gracioso, así que esto debe de ser el descojone total. Como no quiero arruinarles las sorpresas que nos depara esta pesadilla, no les cuento más; simplemente véanla… si se atreven.

En la imagen: Fotograma de “Orange blossoms for Violet” - Copyright 1952 © Warner Bros. Pictures. Todos los derechos reservados.

Jueves 15 Mayo 2008

“Muto” es el título de esta abracadabrante animación obra de Blu en la que los grafitis de una pared cobran vida, se transforman, se reproducen, se desplazan, interrelacionan, invaden otros espacios y, en fin, forman auténticas virguerías. Por lo visto, está realizada íntegramente mediante stop-motion, es decir, que la animación no ha sido incorporada luego sobre el fondo, sino que toda esa impresionante serie de dibujos se hicieron en realidad encima de las paredes y suelos.

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Contentos que debían de estar los otros grafiteros, el ayuntamiento y los vecinos con el niño pintarrajeándolo todo durante no sé cuántos días. El corto se rodó en Buenos Aires y en Baden (Alemania). En la web y en el blog de su responsable podéis encontrar más información y fotos del making of, así como otros dibujos y piezas en la misma línea que parecen proyectos seminales al lado de esto, caso de “Fantoche”, “Walking” o “Letter A”.

En la imagen: Fotograma de “Muto” - Copyright © 2008 Blu. Todos los derechos reservados.

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Miércoles 7 Mayo 2008

The Alamo Drafthouse es una legendaria sala de cine de Austin (Texas) que, entre otras cosas, acoge el Fantastic Fest y ofrece ciclos especiales dedicados a clásicos del género a lo largo de todo el año. Con el tiempo, se ha convertido en un centro de peregrinación para todos los aficionados al cine fantástico, de ciencia-ficción y de terror, que no sólo acuden atraídos por su selecta programación, sino porque esta sala independiente incluye un concepto revolucionario y diferente del entretenimiento. A título de ejemplo, delante de cada fila de butacas hay una larga mesa para que los espectadores puedan cenar o tomarse un refresco a gusto durante la proyección. Dentro de ese toque de distinción, el Alamo también es conocido porque sus responsables lanzan carteles personalizados de aquellas películas que exhiben, en lugar de utilizar las versiones oficiales como el resto de cines.

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Se los encargan a algunos reputados artistas y luego los ponen a la venta en ediciones limitadas, agotándose enseguida. En SlashFilm han estado recogiendo algunos de estos pósters, caso de las creaciones de Tyler Stout para títulos como “Golpe en la pequeña China” (y 2), “Jóvenes ocultos”, “Blade runner” o “La cosa”, los diseños de Todd Slater para “El paneta de los simios”, o los de Wes Wiship para “King Kong” y Jay Ryan para “2001: Una odisea del espacio”, entre otros. Pero esta original iniciativa no se agota con los clásicos, puesto que también han hecho lo propio con “Iron Man” y “Speed Racer”, ambos obra de Jesse Philips. Por lo visto, también es posible adquirirlos en Mondo Tees, una tienda virtual de la que os hablé con anterioridad a propósito de sus camisetas jeviatas de directores.

En la imagen: Carteles alternativos de “2001: Una odisea del espacio”, “Golpe en la pequeña China” y “King Kong” - Copyright © Jay Ryan, Tyler Stout y Wes Whiship. Todos los derechos reservados.