Seguramente ustedes también se habrán enterado estos días de que el popular actor Patrick Swayze está respondiendo favorablemente al tratamiento contra el cáncer de páncreas que padece; una noticia esperanzadora que, en principio, una supone que tendría que ser recibida con especial alegría por sus seguidores. El problema es que la devoción de un fan por su ídolo puede cobrar expresiones tan entusiastas que, como los extremos que se tocan, en ocasiones más bien parecen poner de manifiesto cierto odio teñido del más retorcido de los resentimientos. Vean, si no, a qué me refiero. Y es que, aunque nadie lo diría, insistimos en que esta composición tan… er… desinhibida en concepto y formas se trata de un gesto de admiración y afecto hacia Swayze. Pues menos mal, porque a saber qué se habría hecho tatuar si se la tuviera jurada. Esperemos que la visión de este tributo picto-epidérmico no merme su recuperación.
En cualquier caso, yo de ustedes iría recogiendo las retinas del suelo, porque esta muestra forma parte de una gloriosa colección sobre tatuajes con caras de famosos reales y personajes de ficción que han publicado en Entertainment Weekly, y ya habrá ocasión de que se les vuelvan a caer viendo alguna de las otras fotos. Porque una puede llegar a entender que un arrebato de mitomanía conjugado con una noche de borrachera dé lugar a creaciones como las que reproducen los rostros de Will Ferrell, Jack Black, Pee Wee Herman, Alan Alda, Napoleon Dynamite, David Spade o Christopher Walken. Pero hay cosas que no tienen justificación posible, como arrastrar de por vida la jeta de una Britney Spears capturada en uno de sus peores momentos —más que nada porque piensas “haberte esperado, que aún puede obsequiarnos con uno mucho peor, y tú aquí precipitándote ante los acontecimientos venideros”—, lucir en tu cuerpo a un Michael Moore de mirada picarona, o marcarse cual res con la cabeza del Hijísimo Maddox Jolie Pitt… El Horror. Esto ha de tener su origen en algún tipo de penitencia, porque no me lo explico. Eso sí, para divertido el de Chewbacca, no por el tatuaje en sí, que ya saben que Chewie es mi perdición, sino por lo identificado que debe de sentirse su portador con esta peluda criatura. Fíjense en el césped que me luce en el brazo y en cómo canta el rectángulo afeitado.
En la imagen: Algunos tatuajes con caras de famosos - Copyright © 2008 Entertainment Weekly. Todos los derechos reservados.














