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Lunes 23 Junio 2008

Aunque se suele hablar de Spike Jonze como de un director procedente del mundo del videoclip y de la publicidad, dado que fue en ese terreno donde primero cobró notoriedad, el responsable de “Cómo ser John Malkovich”, “Adaptation (El ladrón de orquídeas)” y la próxima “Where the wild things are”, al igual que muchos otros realizadores, también utilizó el cortometraje como una especie de campo de pruebas antes de dar el salto al largo. Es bastante curioso, porque dos de sus trabajos en este formato, “Amarillo by morning” y “Torrance rises”, pertenecen al género documental, aunque en realidad el segundo es más bien un falso documental en el que participó con seudónimo.

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El tercero de sus cortometrajes es este “How they get there”, que dirigió en 1997, dos años antes de su ópera prima, a partir de un guión coescrito junto a Mark Gonzales, quien también interpreta su papel central. Se trata de una comedia negra de dos minutos de duración que descansa íntegramente en el humor visual, o, para ser más exactos todavía, en la pantomima, ya que su protagonista es un tipo que va paseando tranquilamente por la calle, hasta que se da cuenta de que una chica está imitando todos sus movimientos desde la acera de enfrente. De este modo, se inicia entre ellos una especie de juego-tonteo que tendrá consecuencias trágicas. Una anécdota sencilla, pero que, como ya se encarga de apuntar su propio título, añade un nuevo ladrillo a ese gran monumento dedicado a la estupidez humana que se construye minuto a minuto.

En la imagen: Fotograma de “How they get there” - Copyright © 1997 Palm Pictures. Todos los derechos reservados.

Viernes 23 Mayo 2008

Bueno, a lo “Matrix”, a lo “Matrix”, es mucho decir, pero era por compararlo con un referente conocido. Resulta que el actor cómico Steve Carell (“Superagente 86 de película”, “Sigo como Dios”, “Pequeña Miss Sunshine”, “Virgen a los 40″, la serie “La oficina”) es la principal estrella de este curioso cortometraje titulado “Street of pain” en el que interpreta a Frank, un hombre que busca vengarse de unos abusicas que le caneaban de pequeño, y acaban todos enzarzados en una batalla de pelotazos en medio de la calle.

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La gracia de la película, aparte de la ocurrencia de pelearse a golpe de balón y del tono de duelo cómico, está en que incluye algunas vistosas secuencias de acción rodadas en slow motion, de modo que los implicados aparecen esquivando las pelotas a cámara lenta y haciendo piruetas por las paredes; de ahí que dijera lo de “Matrix”, porque además parece una parodia en toda regla en muchos momentos. “Street of pain” es obra de Tyrone Finch y Jeremy Hall, que la filmaron en 2003, y tanto gustó que no han vuelto a dirigir nada más. No es la hostia de espectacular, aviso, pero, para ser un corto no muy largo de dineros, llama la atención por la premisa, los efectos visuales y el protagonismo de Carell. [ Vía Milk and Cookies ]

En la imagen: Steve Carell en “Street of pain” - Copyright © 2003 Sworn Enemy Pictures. Todos los derechos reservados.

Martes 20 Mayo 2008

Como era de esperar, no ha tenido que pasar demasiado tiempo para que algún alma caritativa respondiera a nuestras plegarias y se encargara de colgar “Green porno” al completo. Me refiero a la delirante serie de cortometrajes protagonizados, escritos y dirigidos por Isabella Rossellini, y en los que la actriz se transforma en varios insectos para retratar su bizarra vida sexual desde una perspectiva teóricamente cómica.

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Así pues, gracias a Milk and Cookies, pueden ver a esta antigua musa de David Lynch y de Lancôme convertida en lombriz, en libélula, en abeja, en luciérnaga, en caracol, en araña, en mosca y en mantis religiosa. Eso sí, les advierto que el resultado no es en absoluto tan divertido como prometían sus tráilers y fotografías. No es sólo que no te incite a reírte con ella; es que, para colmo, tampoco da mucho de sí el tema para reírte de ella, que es lo mínimo exigible en estas circunstancias. La verdad es que la idea no era mala y se le podría haber sacado partido con un toque chascarrillero a lo “Muchachada Nui”, pero con ese tonillo de intelectual desahogá, le ha quedado una cosa entre cansina y patética.

En la imagen: Fotograma de “Green porno” - Copyright © 2008 Isabella Rossellini. Todos los derechos reservados.

Viernes 16 Mayo 2008

“Orange blossoms for Violet” es con toda probabilidad una de las joyas de la arqueología bizarra más espeluznantemente grotescas que ha sacado adelante un gran estudio, la Warner Bros. en este caso, en todos sus años de vida, incluidos, me atrevo a decir, los que están por venir. Si no ha pasado a la Historia es simplemente porque todos los que la han visto tratan de olvidar tan sórdida experiencia. Los que no lo han conseguido, coinciden en otorgarle un puesto de honor en las estanterías del Museo del Horror cuando se reúnen en el patio del psiquiátrico. Esta presunta comedia familiar, concebida en 1952 como parte de los cortometrajes de la serie “Looney tunes”, fue una de las primeras películas protagonizadas por animales reales actuando como personas a los que se les incorporaron voces humanas. Aunque, como podrán comprobar, esto último sea mucho suponer, ya que aún está por confirmarse la procedencia humana no sólo de las voces, sino del equipo creativo de semejante engendro diabólico. Respecto a la noción “animales reales”, viendo algunas de las criaturas que aparecen con aspecto de autómatas disecados, está claro que no se contempla como sinónimo de vivos, al menos no cerebralmente.

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Si el subgénero de los animales parlanchines, también llamado no en vano en ocasiones “horror animal”, no es que sea conocido precisamente por haber dado grandes frutos hasta nuestros días, salvo alguna que otra honrosa excepción, imagínense qué pudo salir de semejante concepto cuando a la precaria tecnología de la época le sumamos: a) la presencia de unos macacos con más estrés facial que Jim Carrey y el mismo sex appeal que el Fary comiendo limones, a los que, por si no resultaran suficientemente grimosos todavía con su oligofrénica imitación humana, se los acaba de ridiculizar embutiéndolos en unas pelucas y trajes estrafalarios; b) unas voces estrambóticas y chirriantes que sólo encajan con los movimientos de la boca cuando los animales están de espaldas a la cámara; c) una trama esperpéntica de folletín romántico barato plagada de situaciones surrealistas; d) ciertas observaciones racistas; y e) un sentido del humor desviado que se basa en la idea de que lo desagradable ha de ser por fuerza gracioso, así que esto debe de ser el descojone total. Como no quiero arruinarles las sorpresas que nos depara esta pesadilla, no les cuento más; simplemente véanla… si se atreven.

En la imagen: Fotograma de “Orange blossoms for Violet” - Copyright 1952 © Warner Bros. Pictures. Todos los derechos reservados.

Jueves 15 Mayo 2008

“Muto” es el título de esta abracadabrante animación obra de Blu en la que los grafitis de una pared cobran vida, se transforman, se reproducen, se desplazan, interrelacionan, invaden otros espacios y, en fin, forman auténticas virguerías. Por lo visto, está realizada íntegramente mediante stop-motion, es decir, que la animación no ha sido incorporada luego sobre el fondo, sino que toda esa impresionante serie de dibujos se hicieron en realidad encima de las paredes y suelos.

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Contentos que debían de estar los otros grafiteros, el ayuntamiento y los vecinos con el niño pintarrajeándolo todo durante no sé cuántos días. El corto se rodó en Buenos Aires y en Baden (Alemania). En la web y en el blog de su responsable podéis encontrar más información y fotos del making of, así como otros dibujos y piezas en la misma línea que parecen proyectos seminales al lado de esto, caso de “Fantoche”, “Walking” o “Letter A”.

En la imagen: Fotograma de “Muto” - Copyright © 2008 Blu. Todos los derechos reservados.

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Lunes 5 Mayo 2008

Sus prácticas sexuales incluyen el hermafroditismo, las amputaciones, la necrofilia y diversas aberraciones físicas, desembocando en ocasiones en la muerte de uno de los miembros de la pareja. Y para sacarles de dudas antes de que esta inocente, discreta y para nada sensacionalista introducción conduzca a sus morbosas mentes al punto de ebullición, debo aclarar que los protagonistas de semejante repertorio de conductas son insectos. Pero no insectos en plan “eres un gusano rastrero”, aunque algo de eso haya también, sino insectos insectos de verdad, con sus alitas, sus patitas peludas, sus antenitas y sus cositas todas. Lo que nos lleva a preguntarnos entonces por qué los documentales de naturaleza tienen tan poca audiencia. La veterana actriz y modelo italiana Isabella Rossellini, que es más larga que el Discovery Channel y el National Geographic juntos, se dio cuenta de que aquí había un terreno por explotar, y ha creado un nuevo género cinematográfico llamado “porno verde” que, aunque parezca un término redundante, es una fusión del ecologismo de divulgación científica con el cine guarrindongo, que también instruye lo suyo. Lars von Trier ya debe de haberse comido las uñas hasta la altura de los muñones porque la idea no se le ocurrió a él.

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La iniciativa, titulada “Green porno”, está formada por varios cortometrajes que la propia Rossellini ha dirigido, escrito y protagonizado, y que nos ofrecen una perspectiva cómica y bastante incisiva de la pintoresca vida sexual de los insectos. A fin de cuentas, lo de la “mosca cojonera” de algún lado ha de venir. La cuestión es que, así de entrada y viendo algunas imágenes de la buena mujer disfrazada de bicho, uno piensa que a la pobre la ha abandonado la cordura… bueno, la cordura, el dinero y los amigos, pero, dejando al margen lo delirante del asunto, el resultado es bastante ingenioso y divertido, y, sobre todo, la Rossellini demuestra que sabe reírse de sí misma. Y es que ya que te lanzas al artisteo multidisciplinar, al menos no te tomes tan en serio que aburras. Esta colección de cortos fue presentada en las últimas ediciones de los festivales de Sundance y Berlín, y se puede ver desde hoy mismo por Internet a través del Sundance Channel, aunque los que vivimos fuera del territorio de Estados Unidos por lo visto tendremos que esperarnos hasta julio. De todas formas, algunos de los gags aparecen recogidos en los tráilers “Sex to die for”, “Genital geometry” y “If I were”, además de en estos dos vídeos que incluyen una entrevista y una presentación a cargo de su entera responsable.

En la imagen: Fotograma de “Green porno” - Copyright © 2008. Todos los derechos reservados.

Miércoles 19 Marzo 2008

Uno, que rima con “Juno”: Como el otro día les hizo tanta gracia aquel cortometraje de Jason Reitman sobre los informatizados designios del Otro Barrio, hoy les dejo con otra de las piezas cortas que dirigió y escribió en sus comienzos, una comedia ecológico-romántica titulada “Gulp” (”Trago”). No es tan original como “In God we trust”, pero tiene sus momentos entre “Colega, ¿dónde está mi coche?” y “¡Liberad a Willy!”, por poner. Se nota que al chico ya le tiraba mucho el tema del montaje y los recursos visuales desde los inicios. El propio Reitman aparece en un brevísimo papel. De nuevo, los diálogos en inglés no representan un gran obstáculo para seguir la historia. Ver “Gulp” en YouTube.

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En segundo lugar, que rima con “Gracias por fumar”: Estaba cantado que el éxito de “Juno” no sólo iba a acarrearle muchos premios, sino también unas cuantas parodias. Y aquí está una de ellas, o por lo menos su hipotético tráiler: “Jewno”, la versión jewish, es decir, judía de la cinta original. Se trata de una producción para The Shunshan Channel que ha dirigido Stephen J. Levinson y donde J. K. Simmons (por cierto, este actor es muy majo) repite en el papel de padre de la protagonista. Ver el tráiler de “Jewno” en YouTube. (Empiezo a preguntarme si el naranja será el color preferido de Reitman o se tratará de una simple casualidad).

En la imagen: Fotograma de “Gulp” © 2001 Watch Out for the Bears Productions y Tate & Partners. Todos los derechos reservados. Fotograma de “Jewno” © 2008 The Shunshan Channel. Todos los derechos reservados.

Miércoles 12 Marzo 2008

Varias décadas antes de que los palabras tunning y tuneo entraran a formar parte del vocabulario popular, en Estados Unidos ya existía un concepto similar conocido como hot-rod (sírvase con o sin guión según el gusto), y que no consistía en otra cosa más que en la personalización de los vehículos motorizados, no sólo para que tuvieran un aspecto único y distintivo acorde con el estilo de su dueño, sino, sobre todo, enfocada a la manipulación del motor con la intención de que alcanzaran más velocidad. Aunque el fenómeno del hot rod despegó en la década de los 30, experimentó su mayor auge entre los años 50 y 60, cuando la juventud norteamericana se lanzó a manipular sus automóviles y a protagonizar sus particulares competiciones en el asfalto. Ni que decir tiene que la sociedad puritana de la época vio aquello como otra manifestación más del Demonio, al igual que el rock and roll y la televisión.

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El cine no se mantuvo ajeno a esta fiebre e inauguró así un subgénero llamado hot rod movies, que en español no son ni más ni menos que las típicas películas de coches y carreras. Estas cintas, normalmente de bajo presupuesto, estaban dirigidas principalmente al público juvenil, que se sentía identificado y seducido por el mensaje de libertad, rebeldía, competición, marginalidad, reafirmación y peligro que suele asociarse a la velocidad y a la gasolina. Buena parte de sus monotemáticos y amarillistas títulos incluían la palabra “hot rod”, mientras que las tramas, protagonizadas igualmente por adolescentes o post-adolescentes y muy estereotipadas, por lo general giraban en torno a rivalidades entre machos o bandas, conflictos generacionales y amorosos, delincuencia y accidentes. En fin, que junto a la acción sobre ruedas, ya fuera en forma de carreras o de persecuciones, no faltaban otro tipo de emociones fuertes, y abundaban todo tipo de curvas. A menudo los coches eran sustituidos o estaban acompañados por motocicletas o motos. En consonancia con sus salvajes ingredientes, los carteles con que se anunciaban eran potentes y llamativos, tanto por sus crispadas imágenes como por las sensacionalistas frases promocionales que utilizaban. Solían seguir dos líneas: la buenrollista, donde el centro de atención era alguna tía buena que daba la salida a los vehículos o se contoneaba entre los conductores; y la malrollista, en los que aparecían peleas, chicas malas, colisiones y persecuciones.

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Algunos largometrajes representativos de esta corriente fueron producciones como “Hot rod rumble”, “Hot car girl”, “Hot-rod girl”, “The choppers”, “Hot rods to Hell”, “Teenage thunder”, “High school hellcats”, “Thunder road” (escrita, protagonizada y producida por nada menos que Robert Mitchum) o “T-Bird gang”, entre muchos otros, si bien las cintas más famosas y más comerciales ligadas a este movimiento las encontramos en dos clásicos como “Rebelde sin causa”, protagonizada por James Dean, y “American graffiti” de George Lucas. Si quieren continuar por esta misma carretera, en Astounding B Monster y The Video Beat encontrarán una lista de los largometrajes más emblemáticos de la carrocería hot rod. Y no dejen de contemplar los divertidos pósters que se hallan disponibles CineMasterpieces, Movie Poster Service y Go Kat Go. Por último, merece la pena echarle un vistazo al interesante cortometraje documental de 1953 “The cool hot rod”: Parte 1 | Parte 2.

En las imágenes: Cartel de “Hot-rod girl” © 1956 Nacirema Productions. Todos los derechos reservados. Cartel de “Dragstrip riot” © 1958 Transworld Productions. Todos los derechos reservados. Cartel de “Motor psycho” © 1965 Eve Productions. Todos los derechos reservados. Cartel de “The choppers” © 1961 Rushmore Productions. Todos los derechos reservados. Cartel de “Hot cars” © 1956 Schenck-Koch Productions y Bel-Air Productions. Todos los derechos reservados. Cartel de “Chrome and hot leather” © 1971 AIP. Todos los derechos reservados.

Viernes 7 Marzo 2008

Uno de los cortometrajes que hubieran podido optar al Oscar® este año era “The Pearce Sisters”, un trabajo auspiciado por la Aardman Animations que sorprenderá a aquellos que conozcan a esta reputada factoría británica por sus aventuras con la plastilina, pues no sólo está realizado mediante animación tradicional, sino que su estilo, acorde con el humor negrísimo —por no decir desquiciado y terrorífico— que desprende, se podría calificar de sórdido, feísta, grueso, grotesco.

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Al final esta pieza dirigida por Luis Cook no resultó nominada a la estatuilla, pero ganó un Premio BAFTA. Su argumento nos presenta a dos pintorescas hermanas de encanto escurridizo y salud mental ilocalizable —o sea, Puerto Hurraco way— que viven aisladas junto al mar. Sin embargo, esto no representa ningún obstáculo para que encuentren compañía a la hora de tomar el té… como buenas pescadoras que son. Ver “The Pearce Sisters” en Atom Films.

En la imagen: Fotograma de “The Pearce Sisters” - Copyright © 2007 Aardman Animations. Todos los derechos reservados.

Martes 4 Marzo 2008

Stefan Nadelman es el autor de “Food fight” (”Lucha de comida”), un ocurrente cortometraje de animación stop-motion que hace un recorrido por algunos de los conflictos bélicos más destacados de la Historia moderna, desde la Segunda Guerra Mundial hasta nuestros días —con ese apellido, parecía predestinado a ello—. Su peculiaridad reside en que los distintos ejércitos están representados por los platos típicos de cada país. También aparecen algunas moscas y hormigas; todo la mar de elocuente. Pueden verlo directamente aquí o a través de Boing Boing. [ Vía El laboratorio del Dr. Txap ]

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La última parte del vídeo pertenece a “My dog impersonating Orson Welles”, una especie de parodia del ya legendario anuncio de champán que Welles rodó después de catar el producto con empeño y rigor para asegurarse de su calidad, o sea, completamente taja. Ah, aquí tienen al habilidoso perro que lo protagoniza; el corto, no el anuncio.

En la imagen: Fotograma de “Food fight” - Copyright © Tourist Pictures. Todos los derechos reservados.